13.9.05

Y ahora estás en mi lista de promesas a olvidar...

Te dejo mis ojos apagados, donde habitaba el fuego.
Te dejo los restos de un hilo dorado que se extendía de mi ombligo al infinito, hasta encontrarte.
Te dejo las mentiras, todas tienen al final el rastro de tu rouge endemoniado.
Te dejo las preguntas, todos los por qué. Ya no tengo fuerza para seguir golpeando el silencio.
Te dejo mis alas, perfectamente dobladas, y la euforia del viento en la cara.
Te dejo los recuerdos: el Colón Sauternes y tu risa, tus ojos de pantera a la luz de las velas, los idiomas de fantasía que sólo podían hablar de placer, el ronroneo tan tuyo de mañanas ya lejanas, cada beso que era el primero, las ansias de mi boca, mis dedos dibujando en tu cintura, tus pies descalzos bailando hasta fundirse en olas, ese llanto disfrazado de abrazo mientras me esperabas en una habitación de hotel, las caricias clandestinas, tu voz en el teléfono arrancándome de las pesadillas. Y toda la intensidad, toda la intensidad que exista en esta vida.
Te dejo todas las canciones para susurrarte al oído, la magia de tu piel y la mía.
Te dejo la ingenuidad devastadora, todos los soles que ya no matan mi frío, cada lluvia sobre mi techo y estas ganas de gritar de soledad y olvido.
Te dejo mis palabras, lo que más amabas, y este amor que soñé invencible.
El resto es rabia y naufragio, una bola de plomo que antes era latido.

When the music’s over, turn off the lights.

1 Comments:

Blogger Fiona Linton said...

te odio, hoy no me tocaba llorar

12:39 a. m.  

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