19.8.05

She's like the wind

Otro amanecer despiadado. Mis manos impotentes acariciando la bruma. Tu ausencia. Todo lo que no te digo. Restos de humo en el cenicero que siempre olvidás vaciar.
No seas ilusa, Annie. Los vampiros se ríen de las canciones de amor.
En días como hoy ni se me ocurre acercarme a la biblioteca. Cualquier libro va a ser Cortázar.
“Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa...”
Todas las putas frases agazapadas, listas para saltarme encima y destrozarme a zarpazos ante el menor descuido.
Mis mañanas no son muy Bogart, muñeca.
El agua fría erizándome el cuerpo. Cualquier ropa es un disfraz. La ciudad como un tigre. Vos sabés, no todos son de papel.
Y si me voy da igual, dejo la piel acá. Jirones en tu alfombra como un trofeo de caza.
Un subte. Una chica con guitarra y pelo azul. Algún día me voy a cansar de buscarte en otras caras, en otras camas. No hoy.
Tu fantasma acechando el éxtasis. Tu nombre en un rugido que se pierde debajo de su lengua.
Hundirse en el juego es tan fácil. Dejarse llevar.
Pero qué hacer con esta imperiosa necedad de romper el sol a pedradas.

Nocturna

Final de la primavera y tu voz en el teléfono. Nunca te gustaron las flores si no son carnívoras.
Tu pelo enmarañándose en los vientos arremolinados de tu otoño.
Abrí la puerta cuando muera el sol. No hay mejor guía que las nubes púrpuras para vos, en esa hora en la que despiertan las canciones.
El contrapunto de tus pasos acercándose con ese equilibrio frágil pero altanero. No, tus pies nunca se enredan. La botella ya está vacía y el cenicero desbordado.
Ya es tiempo. Vení ahora. Traeme tus ojos color vicio y tus alas que se desatan a medianoche.
De la cordura no queda ni la sombra.
Buscá mi calle. Tropezá una vez más con ese puto escalón y pateá la puerta.
Ver la lluvia desbarrancándose desde tus pestañas y ese resto de maquillaje embarrándote la cara. Tu ropa empapada contra mí.
Llegá desnuda y feroz, atávica. Una diosa sedienta de sangre.
Que tus besos sean mordiscos y tus ojos humo. Y el resto deseo.
Enloqueceme.
Volvete carne y dientes para devorarme.
Confundite en la oscuridad, agazapada entre mis sábanas.
Sé que te rendís sólo para volver al ataque.
Voy a conquistar tu piel más profunda, soñarte mía por un rato.
El eco de tu risa borracha entre mis paredes.
Ya no hay defensas, la luna cae.
Tus ejércitos bostezan y te acurrucás sobre mí. Cada vez más cerca.
Los demonios de tus sueños te mordisquean los talones. Vas a abrazarme cuando lleguen a tu ombligo.
Hablás dormida en lenguas que los mortales desconocen.
Tu pelo es esa caricia que tus ojos abiertos negarían.
Voy a hundir la nariz en tu piel hasta que no pueda sentir nada más que tu olor.
Tal vez le cuente a tus orejas de las ternuras que jamás te dejaría escuchar.
Por una hora o dos vamos a ser nudo, un monstruo palpitante, mar de piernas adormecido en el murmullo de una respiración al unísono.
Pero no vas a olvidarte –nunca te olvides- de irte antes de que el amanecer se destroce en mi ventana.
Me despierto solo.

10.8.05

Never settle for less

We are made to bleed
And scab and heal and bleed again
And turn every scar into a joke
We are made to fight
And fuck and talk and fight again
And sit around and laugh until we choke
Sit around and laugh until we choke