A veces las palabras se encadenan solas y siempre son vos
Agazapado en algún rincón duerme aquel tiempo azul,
los días de mordiscos eufóricos,
los abrazos torpes donde adivinábamos horizontes,
ese flotar sin miedo en las mareas de un silencio furtivo,
el chocolate con burbujas en la cama, los ronroneos crueles,
tus párpados recién escapados de una leyenda árabe,
el despertar de la crisálida, los vuelos nocturnos,
el sutil veneno del placer empantanándonos de gloria,
los latidos alborotados, mi sed, tus lágrimas.
Shhh. Todavía. Tanto.
Tengo un pedazo de tiza roja en el bolsillo.
Pronto. No somos desierto.
Hay un manantial de agua fresca en el centro de tu lengua de gata.
Cualquiera de estos días voy a dibujar,
para vos, sólo para vos voy a volver a dibujar.
Nada más que una estrella de tiza roja.
No va a haber lluvia que la borre, te prometo.
Una estrella de tiza roja encendida,
haciendo arder con mil fuegos tu cielo prohibido.
los días de mordiscos eufóricos,
los abrazos torpes donde adivinábamos horizontes,
ese flotar sin miedo en las mareas de un silencio furtivo,
el chocolate con burbujas en la cama, los ronroneos crueles,
tus párpados recién escapados de una leyenda árabe,
el despertar de la crisálida, los vuelos nocturnos,
el sutil veneno del placer empantanándonos de gloria,
los latidos alborotados, mi sed, tus lágrimas.
Shhh. Todavía. Tanto.
Tengo un pedazo de tiza roja en el bolsillo.
Pronto. No somos desierto.
Hay un manantial de agua fresca en el centro de tu lengua de gata.
Cualquiera de estos días voy a dibujar,
para vos, sólo para vos voy a volver a dibujar.
Nada más que una estrella de tiza roja.
No va a haber lluvia que la borre, te prometo.
Una estrella de tiza roja encendida,
haciendo arder con mil fuegos tu cielo prohibido.

