Todos los juegos...
Llovía. Como si el cielo hubiese decidido finalmente suicidarse sobre nosotros. La ropa mojada empezaba a pesar, pegoteandose a la piel. Tenías frío y no preguntes cómo lo supe. Dejemos que sobreviva unos días más tu inocencia. El punto es que tenías frío pero igual bailabas en el cemento, descalza. Abrías los ojos grandes ante los juegos abandonados del viejo parque de diversiones. No te asustaban las nubes oscuras y la lluvia no es más que un poco de agua. Cómo te reías. Desenfrenada. Unleashed...
No había manera de convencerte de que te rindas al límite del techito, preferías volar. Para no sentirme un cobarde te seguí. Me agarraste de las manos, me estampaste un beso acuático.Volemos, dijiste. Dame alas, dragón.
Te hubiese dado lo que sea. Una playa para que te deshagas en olas. Todos los crepúsculos, mis ojos de otoño.
Pero había un par de zapatos esperando que te los pongas, un taxi para llevarte a una toalla caliente.
Y yo sigo acá, con todos mis crepúsculos. Esperando que llueva.
No había manera de convencerte de que te rindas al límite del techito, preferías volar. Para no sentirme un cobarde te seguí. Me agarraste de las manos, me estampaste un beso acuático.Volemos, dijiste. Dame alas, dragón.
Te hubiese dado lo que sea. Una playa para que te deshagas en olas. Todos los crepúsculos, mis ojos de otoño.
Pero había un par de zapatos esperando que te los pongas, un taxi para llevarte a una toalla caliente.
Y yo sigo acá, con todos mis crepúsculos. Esperando que llueva.

