Siesta
Nunca creí que hubiera algo así como una hora de la siesta. Prefería treparme a un árbol a comer ciruelas borrachas de sol, perseguir piratas en el jardín o volar con mi bicicleta azul. Ahora prefiero escuchar a Tori o hacer el amor. Pero es cierto, es una hora nefasta. Especialmente en verano. El calor, la modorra, parece domingo. Y odiamos los domingos, no? Demasiadas campanas.
Sigo negandome rotundamente a cerrar los ojos. Sigo pensando que la siesta no es para mí. Así que por qué no empezar con esto? Y quien sabe, tal vez se funde un club de detractores de la siesta. Las palabras son poderosas.
Todo esto simplemente para decir hola blog, hola destinatarios invisibles. Acá estoy. Wide awake.
Sigo negandome rotundamente a cerrar los ojos. Sigo pensando que la siesta no es para mí. Así que por qué no empezar con esto? Y quien sabe, tal vez se funde un club de detractores de la siesta. Las palabras son poderosas.
Todo esto simplemente para decir hola blog, hola destinatarios invisibles. Acá estoy. Wide awake.

