Siesta
Nunca creí que hubiera algo así como una hora de la siesta. Prefería treparme a un árbol a comer ciruelas borrachas de sol, perseguir piratas en el jardín o volar con mi bicicleta azul. Ahora prefiero escuchar a Tori o hacer el amor. Pero es cierto, es una hora nefasta. Especialmente en verano. El calor, la modorra, parece domingo. Y odiamos los domingos, no? Demasiadas campanas.
Sigo negandome rotundamente a cerrar los ojos. Sigo pensando que la siesta no es para mí. Así que por qué no empezar con esto? Y quien sabe, tal vez se funde un club de detractores de la siesta. Las palabras son poderosas.
Todo esto simplemente para decir hola blog, hola destinatarios invisibles. Acá estoy. Wide awake.
Todos los juegos...
Llovía. Como si el cielo hubiese decidido finalmente suicidarse sobre nosotros. La ropa mojada empezaba a pesar, pegoteandose a la piel. Tenías frío y no preguntes cómo lo supe. Dejemos que sobreviva unos días más tu inocencia. El punto es que tenías frío pero igual bailabas en el cemento, descalza. Abrías los ojos grandes ante los juegos abandonados del viejo parque de diversiones. No te asustaban las nubes oscuras y la lluvia no es más que un poco de agua. Cómo te reías. Desenfrenada. Unleashed...
No había manera de convencerte de que te rindas al límite del techito, preferías volar. Para no sentirme un cobarde te seguí. Me agarraste de las manos, me estampaste un beso acuático.Volemos, dijiste. Dame alas, dragón.
Te hubiese dado lo que sea. Una playa para que te deshagas en olas. Todos los crepúsculos, mis ojos de otoño.
Pero había un par de zapatos esperando que te los pongas, un taxi para llevarte a una toalla caliente.
Y yo sigo acá, con todos mis crepúsculos. Esperando que llueva.
Ciudad
Un cigarrillo triste y tu humo escandaliza. Como si no pudiera olvidar por un rato estas manos vacías. Tigresa de papel, los laberintos desencuentran. Una lagrima inexplicable en medio del sol. O una magia renacida cuando esperaba que todos los soles esten muertos. Y es que a veces necesito enterrarme en la arena, ahogarme de lluvias tibias. Desempolvar los esqueletos que duermen en los armarios. A veces la ciudad me atrae, con sus calles plagadas de alas de pájaros que su rey cruel disfruta arrancando. La ciudad con su rey niño de pesadas capas y sus jardines de flores sin pétalos. Y sus canales de tinta negra. La ciudad no tiene puertas nunca. De pronto en una calleja de paredes cariadas te encontrás una estrella dibujada con tiza roja y salís. Así tan fácil. A veces los escarabajos te anudan los cordones y pensás que nunca más podrás moverte. Grave error, siempre hay libélulas. Y hay navajas que parecen hechas para ser lamidas. Drip drip dropping blood. El rey es sanguinario como todos a los siete. El rey esta fascinado con muertes que no comprende. El duende que dejó en esa habitación no se cansa nunca de espiarte los sueños. Tiene alas de murciélago, para volar a soplárselos al oído. El rey anhela sueños turbios. A veces se despierta pegajoso. Sus ladrones recorren las horas en sentido contrario a las agujas. Buscan intensidades para divertir a su majestad. La ciudad tiene atardeceres extraños. Tanto humo... escandaliza... Mirá las baldosas, rey. La lluvia borra la tiza. Sos círculo. Y corren los ladrones a buscar un pedazo de sol, una esencia de volcán, una llamita y chau. El rey patalea, sacude su espada ridículamente grande. Y vos pasás y le das un fósforo. La arena está fresca, plagada de sombras grises. Es sólo un rato nomás. Y después.
6:58
En días como este me pregunto donde está esa chispita, ese haz de fuego que me hace ser yo. Yo como me gusto. En días como este me pierdo. Días como laberintos. Por qué será que no me satisface nada si no es fuego?
En días como este debería escribir. Y no me sale.
6:58
Cuántas alarmas sonando en la cabeza.
No uso reloj. Me da alergia.
Are you sure where my spark is?
Tal vez el problema es buscar en los lugares equivocados. Todo lugar es equivocado si no está adentro.
Here, here, here...
Siempre persiguiendo un acá que no existe, porque nos movemos, constantemente nos movemos. No hay acá, no hay ahora. Hoy no existe. O eso me gustaría pensar en días como este.